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Lunes, Enero 17, 2022
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Dios sigue haciendo milagros

Aunque a muchos les cuesta creerlo, Dios sigue haciendo milagros. Lo que sucede es que muchas veces no estamos  con la disposición de verlos. Es necesario tener nuestro corazón abierto a Sus maravillas para poder observarlas y disfrutarlas.

Hay milagros que no tomamos en cuenta

Ver la gran creación que es Su obra, la manera como todo sigue andando aunque no veamos Su mano en ello, es un milagro. Cada ser humano, cada niño, cada lugar es una bendición y todos somos milagros de Dios en diversas medidas.

Oh Señor mi Dios, has realizado muchas maravillas a nuestro favor. Son tantos tus planes para nosotros que resulta imposible enumerarlos. No hay nadie como tú. Si tratara de mencionar todas tus obras maravillosas, no terminaría jamás.

Salmos 40:5 (NTV)

La mayoría tiene en cuenta los milagros de Dios solo cuando suceden cosas asombrosas. La sanación de un enfermo grave, la recuperación total de un adicto o de una persona con problemas psicológicos graves. Pero hay pequeñas cosas cada día, que damos por sentadas, que podemos ver como milagros.

El poder de la oración nos permite ver los milagros de Dios

Cuando Dios responde a nuestras oraciones, estamos viendo milagros. El poder de la oración no está en quienes la hacemos, sino en ese maravilloso Dios que nos ama y que sigue haciendo milagros a diario. Disponte a verlos.

Y esta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye.

1 Juan 5:14 (RVR 1960)

Cuando no tenemos la disposición de ver lo hermoso de la vida, solo veremos lo feo, lo desagradable. Si tenemos la disposición de apreciar lo maravilloso de nuestra existencia, lo veremos y podremos comprobar que Dios sigue haciendo milagros.

Los casos en los que se salvan vidas en los lugares o accidentes menos probables, son muestras de Sus milagros. Pero la llegada de agua a lugares remotos donde tienen que caminar por horas a diario para obtenerla, también lo es. Son milagros que podemos participar en lograr.

Cada uno debe tener la disposición, no solo de ver los milagros, sino de poner su grano de arena para colaborar en obras. Granos de arena en oración, en ayuda a instituciones, a ministerios. No olvidemos que nuestros granos de arena, pueden llegar a ser montañas que Dios moverá. Así, veremos los milagros que Dios sigue haciendo.

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